La filología es hembra por tanto se considera autosuficiente (como toda mujer) y pretende haber concebido, entendido y consensado cada palabra desde su raíz hasta su más cercano significado luego de haberla sometido a los análisis propios de las características comunes en los sentimientos y afectaciones humanas; pero como toda hembra también la filología se posterga en su género y deja vocablos sueltos que disimulan el control femenino en el contexto de la historia.
Las palabras Maternidad y Paternidad son claramente distintas entre sí y cada una tiene significado y vibración propia en su ejecución diaria y en los comportamientos de cada uno de sus actores; Mater y Páter, tienen significantes y raíces distintas; en cambio toda relación entre hermanos se incluye en el término Fraternal.
Frater significa hermano, no significa hermana; entonces dónde quedaron las relaciones que devienen de las hermanas hacia los hermanos y hacia las hermanas respectiva y distintamente.
No existe siquiera una raíz latina que dé origen a lo que debería llamarse “Sororidad” en contra parte de la “Fraternidad”si bien existe la palabra “Sororius” ésta significa “lo de la hermana” pero no establece la relación entre estas hermanas y sus hermanos y hermanas de manera diferenciada, por tanto deja de lado su clara influencia en el desarrollo, domesticación y religiosidad de la humanidad.
Si no tuvieran las hermanas una visión y sentimiento particular en el vinculo con sus hermanos y hermanas no hubiera sido Antígona la protagonista de la primera reacción de anarquía de la historia (según Creonte) cuando desobedeciendo toda ley y principio moral de su época antepuso su condición de hermana de Polinices y decidió darle sepultura a su hermano aún cuando éste había traicionado a su patria; es decir que la “Sororidad” de Antígona representa la religión doméstica, la del hogar frente a la civilidad política sin embargo la palabra “Sóror” (hermana) no tiene el peso lingüístico y práctico que merece por su presencia en la vida cotidiana. El primer crimen que conocido a través de la biblia fue un homicidio fraternal, causado por los celos de Caín hacia Abel, pero a pesar de ese asesinato la palabra “fraternidad” se asocia a los más excelsos valores de solidaridad, común unión y lealtad mientras el vocablo “sororidad” no existe como tal… (Machismo lingüístico)
Algo similar ocurre con la palabra “amigo” que tiene origen en la voz latina “amicus” y el verbo “amare” otros sostienen que se origina en la palabra “animi” que significa alma y “custos” es decir custodia, un amigo es un guarda alma “el corazón de un hombre” se mide por la antigüedad de sus amigos”.
Volvemos a lo mismo ¿cómo se mide el corazón de una mujer? ¿Dónde nace el vocablo Amiga? Amigo y amiga no es lo mismo, la relación entre dos amigos, es diferente a la vinculación entre dos amigas, y la relación amigo con amiga es también diametralmente distinta a la de la amiga con el amigo y a estas dos últimas versiones pretendo referirme a partir de la observación de relaciones amistosas entre personas de distintos sexos que a veces concluyen sin una explicación racional aparente… al menos eso creo.
Una mujer puede tener un amigo durante mucho tiempo, comprenderlo, decirle lo que piensa con franqueza, aceptar sus defectos, perdonar sus debilidades y desatinos etc. Siempre dispuesta a escucharlo, engreírlo un poco y acompañarlo en sus momentos difíciles con una complicidad casi maternal; la amiga no espera el momento de lanzarse sobre su amigo o en un descuido de éste robarle un beso; puede frecuentarlo por años sin sentir o al menos expresar hacia su amigo inclinación sexual alguna, una amiga regala cariño y tiempo, lo obsequia con gusto a su amigo, aún cuando éste se muestre poco amable o intolerante.
El amigo en cambio “invierte” tiempo en su amiga, la escucha, le conversa, la invita a almorzar, o tomar un café para nutrirse, de su simpatía, sus ideas, su risa y por supuesto de rato en rato le observa las piernas sin perder oportunidad para deslizar una broma o frase en doble sentido, es decir el “amigo” no regala” tiempo a su amiga, sino que en cada encuentro, focaliza su objetivo: seducirla dominarla poseerla.
Si al cabo de un tiempo transcurrido entre charlas, risas y anécdotas el “noble” y “desinteresado” amigo se convence de que no tiene opción de retozar entre sabanas con la confidente y simpática compañera de cafés, sencillamente se aburre, considera tiempo perdido en citas que no llevaron a la presa donde el cazador debía haberla devorado, a partir de entonces la amistad se enfría y cualquier pretexto es válido para cortar esa sana relación.
Un hombre no puede perdonar que una mujer que lo frecuenta, lo escucha, lo ve, lo siente, no termine enamorada de él y se rinda a sus anhelos, porque su amiga también es de “su” propiedad y debe estar dispuesta a darse por entero ( si no es así el macho se siente herido), mientras las mujeres nos damos por entero con el alma y el corazón, el hombre espera “que se lo demos entero” pero no se refiere al corazón y menos aún al alma… ¿o no?
No podemos entonces manejar la misma connotación en el término “amistad” para hombres y mujeres, porque la expectativa no la misma y los resultados tampoco.
Las hermanas y las amigas en nuestra condición de mujeres no amamos ni nos vinculamos igual que los hermanos y los amigos entre sí. Merecemos un análisis exclusivo de nuestras conductas tomando en cuenta nuestro género. Lingüísticamente “el pensamiento es macho” y “la palabra es hembra” entonces tenemos que pensar que el hombre piensa y la mujer habla; pero el pensamiento y el lenguaje constituyen un sistema articulado… entonces porque cada vez hombres y mujeres nos comprendemos menos y al mismo tiempo nos vinculamos más.
Vincularse más no significa entenderse mejor, tal vez a mayor vínculo y menor entendimiento surgen los graves conflictos que nos invitan a la agresión y la falta de respeto en el trato pero difícilmente a la separación y menos aún a la búsqueda de acuerdos.
A estas alturas siento que a las personas nos resulta más excitante el conflicto que el sentimiento, sin turbulencias y en medio de la calma muchas relaciones se tornan aburridas y grises; posiblemente si los Capuleto y los Montesco se hubieran reconciliado Romeo y Julieta se habrían separado por incompatibilidad de caracteres y podrían haber quedado como amigos, o tal vez se habrían amado por siempre con un sentimiento anónimo, porque la historia de estos personajes no se ha vuelto inmortal por el intenso amor entre los protagonistas sino por el tormento de una relación prohibida en su contexto, el amor no vende… la tragedia en cambio convierte en memorable cualquier historia simplona.
Mis divagaciones no terminan acá pero cierro la máquina seducida por una invitación morbosa para calmar mis ansiedades entre copas, pero copas de helado con crema y chocolate que como todo gozo excelso, más tarde me llenara de culpa y seguramente volveré a escribir.
Las palabras Maternidad y Paternidad son claramente distintas entre sí y cada una tiene significado y vibración propia en su ejecución diaria y en los comportamientos de cada uno de sus actores; Mater y Páter, tienen significantes y raíces distintas; en cambio toda relación entre hermanos se incluye en el término Fraternal.
Frater significa hermano, no significa hermana; entonces dónde quedaron las relaciones que devienen de las hermanas hacia los hermanos y hacia las hermanas respectiva y distintamente.
No existe siquiera una raíz latina que dé origen a lo que debería llamarse “Sororidad” en contra parte de la “Fraternidad”si bien existe la palabra “Sororius” ésta significa “lo de la hermana” pero no establece la relación entre estas hermanas y sus hermanos y hermanas de manera diferenciada, por tanto deja de lado su clara influencia en el desarrollo, domesticación y religiosidad de la humanidad.
Si no tuvieran las hermanas una visión y sentimiento particular en el vinculo con sus hermanos y hermanas no hubiera sido Antígona la protagonista de la primera reacción de anarquía de la historia (según Creonte) cuando desobedeciendo toda ley y principio moral de su época antepuso su condición de hermana de Polinices y decidió darle sepultura a su hermano aún cuando éste había traicionado a su patria; es decir que la “Sororidad” de Antígona representa la religión doméstica, la del hogar frente a la civilidad política sin embargo la palabra “Sóror” (hermana) no tiene el peso lingüístico y práctico que merece por su presencia en la vida cotidiana. El primer crimen que conocido a través de la biblia fue un homicidio fraternal, causado por los celos de Caín hacia Abel, pero a pesar de ese asesinato la palabra “fraternidad” se asocia a los más excelsos valores de solidaridad, común unión y lealtad mientras el vocablo “sororidad” no existe como tal… (Machismo lingüístico)
Algo similar ocurre con la palabra “amigo” que tiene origen en la voz latina “amicus” y el verbo “amare” otros sostienen que se origina en la palabra “animi” que significa alma y “custos” es decir custodia, un amigo es un guarda alma “el corazón de un hombre” se mide por la antigüedad de sus amigos”.
Volvemos a lo mismo ¿cómo se mide el corazón de una mujer? ¿Dónde nace el vocablo Amiga? Amigo y amiga no es lo mismo, la relación entre dos amigos, es diferente a la vinculación entre dos amigas, y la relación amigo con amiga es también diametralmente distinta a la de la amiga con el amigo y a estas dos últimas versiones pretendo referirme a partir de la observación de relaciones amistosas entre personas de distintos sexos que a veces concluyen sin una explicación racional aparente… al menos eso creo.
Una mujer puede tener un amigo durante mucho tiempo, comprenderlo, decirle lo que piensa con franqueza, aceptar sus defectos, perdonar sus debilidades y desatinos etc. Siempre dispuesta a escucharlo, engreírlo un poco y acompañarlo en sus momentos difíciles con una complicidad casi maternal; la amiga no espera el momento de lanzarse sobre su amigo o en un descuido de éste robarle un beso; puede frecuentarlo por años sin sentir o al menos expresar hacia su amigo inclinación sexual alguna, una amiga regala cariño y tiempo, lo obsequia con gusto a su amigo, aún cuando éste se muestre poco amable o intolerante.
El amigo en cambio “invierte” tiempo en su amiga, la escucha, le conversa, la invita a almorzar, o tomar un café para nutrirse, de su simpatía, sus ideas, su risa y por supuesto de rato en rato le observa las piernas sin perder oportunidad para deslizar una broma o frase en doble sentido, es decir el “amigo” no regala” tiempo a su amiga, sino que en cada encuentro, focaliza su objetivo: seducirla dominarla poseerla.
Si al cabo de un tiempo transcurrido entre charlas, risas y anécdotas el “noble” y “desinteresado” amigo se convence de que no tiene opción de retozar entre sabanas con la confidente y simpática compañera de cafés, sencillamente se aburre, considera tiempo perdido en citas que no llevaron a la presa donde el cazador debía haberla devorado, a partir de entonces la amistad se enfría y cualquier pretexto es válido para cortar esa sana relación.
Un hombre no puede perdonar que una mujer que lo frecuenta, lo escucha, lo ve, lo siente, no termine enamorada de él y se rinda a sus anhelos, porque su amiga también es de “su” propiedad y debe estar dispuesta a darse por entero ( si no es así el macho se siente herido), mientras las mujeres nos damos por entero con el alma y el corazón, el hombre espera “que se lo demos entero” pero no se refiere al corazón y menos aún al alma… ¿o no?
No podemos entonces manejar la misma connotación en el término “amistad” para hombres y mujeres, porque la expectativa no la misma y los resultados tampoco.
Las hermanas y las amigas en nuestra condición de mujeres no amamos ni nos vinculamos igual que los hermanos y los amigos entre sí. Merecemos un análisis exclusivo de nuestras conductas tomando en cuenta nuestro género. Lingüísticamente “el pensamiento es macho” y “la palabra es hembra” entonces tenemos que pensar que el hombre piensa y la mujer habla; pero el pensamiento y el lenguaje constituyen un sistema articulado… entonces porque cada vez hombres y mujeres nos comprendemos menos y al mismo tiempo nos vinculamos más.
Vincularse más no significa entenderse mejor, tal vez a mayor vínculo y menor entendimiento surgen los graves conflictos que nos invitan a la agresión y la falta de respeto en el trato pero difícilmente a la separación y menos aún a la búsqueda de acuerdos.
A estas alturas siento que a las personas nos resulta más excitante el conflicto que el sentimiento, sin turbulencias y en medio de la calma muchas relaciones se tornan aburridas y grises; posiblemente si los Capuleto y los Montesco se hubieran reconciliado Romeo y Julieta se habrían separado por incompatibilidad de caracteres y podrían haber quedado como amigos, o tal vez se habrían amado por siempre con un sentimiento anónimo, porque la historia de estos personajes no se ha vuelto inmortal por el intenso amor entre los protagonistas sino por el tormento de una relación prohibida en su contexto, el amor no vende… la tragedia en cambio convierte en memorable cualquier historia simplona.
Mis divagaciones no terminan acá pero cierro la máquina seducida por una invitación morbosa para calmar mis ansiedades entre copas, pero copas de helado con crema y chocolate que como todo gozo excelso, más tarde me llenara de culpa y seguramente volveré a escribir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario